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Olvidar ocasionalmente puede ser relativamente común, pero repetir preguntas, perderse en lugares conocidos o tener dificultades con actividades cotidianas puede requerir una evaluación. Aprender a reconocer estas señales nos permite actuar con calma, sin asumir de inmediato que se trata de una demencia.
¿Qué cambios de memoria deben llamar la atención?
Es frecuente que una persona sienta que recuerda menos que antes, especialmente en periodos de cansancio, estrés o sueño insuficiente. La situación merece mayor atención cuando los olvidos aumentan, son observados también por la familia o comienzan a modificar la forma habitual de realizar las actividades cotidianas.
Entre las señales que conviene valorar están olvidar conversaciones recientes, repetir preguntas o historias, perder objetos con frecuencia, tener mayor dificultad para encontrar palabras, confundirse con fechas, desorientarse en trayectos conocidos o necesitar más ayuda para organizar pagos, medicamentos, compras o citas.
¿Todos los problemas de memoria significan demencia?
No. Los cambios de memoria pueden aparecer por diferentes razones y no todos significan que exista una demencia. Algunas personas presentan deterioro cognitivo leve: existen cambios medibles en la memoria u otras capacidades mentales, pero se conserva gran parte de la independencia para las actividades cotidianas.
Por eso es importante estudiar cada caso antes de asumir un diagnóstico. La evolución, el tipo de cambios y su impacto en la vida diaria ayudan a distinguir entre envejecimiento esperado, deterioro cognitivo leve y distintos tipos de demencia.
¿Qué puede causar cambios de memoria?
Las causas pueden ser muy diversas. Algunas son potencialmente tratables, como depresión, ansiedad, sueño insuficiente, apnea del sueño, alteraciones de la tiroides, deficiencia de vitamina B12, problemas de audición o efectos secundarios de algunos medicamentos.
También pueden influir enfermedades crónicas mal controladas y, en otros casos, existir enfermedades neurológicas que afectan progresivamente la memoria y otras capacidades mentales.
¿Cómo se estudian los problemas de memoria?
El diagnóstico no se obtiene con una sola pregunta, una prueba breve ni una resonancia aislada. Para ello se requiere una valoración integral que combine la historia clínica, la información de un familiar cercano, la revisión de la autonomía en las actividades cotidianas, el estado emocional, los medicamentos, las pruebas de memoria y los estudios que estén indicados en cada caso.
También pueden utilizarse pruebas de memoria y otras capacidades mentales, estudios de laboratorio y, cuando está indicado, estudios de imagen u otras evaluaciones especializadas.
¿Qué se puede hacer después?
El tratamiento depende de la causa y de las necesidades de cada persona. Puede incluir corregir problemas reversibles, revisar medicamentos, controlar enfermedades crónicas, mejorar el sueño, realizar actividad física y mantener una alimentación adecuada y actividades que favorezcan la convivencia y la estimulación mental.
No todos los problemas de memoria progresan a demencia. Cuando los cambios son persistentes o clínicamente relevantes, el seguimiento permite observar su evolución y ajustar las recomendaciones de acuerdo con cada persona.
¿Cuándo conviene solicitar una valoración?
Cuando los olvidos son frecuentes, progresivos o empiezan a interferir con las actividades cotidianas, conviene realizar una valoración. Evaluar estos cambios de forma temprana permite buscar causas potencialmente tratables, orientar el diagnóstico y definir un seguimiento adecuado para cada persona.
— Dr. David Asahel Alonso Alanis
VALORACIÓN DE MEMORIA
¿Has notado cambios de memoria?
Una valoración especializada puede ayudar a comprender qué está ocurriendo y definir los siguientes pasos.
